Por generaciones, las escuelas y comunidades han compartido la meta de enseñar valores y desarrollar el carácter de las próximas generaciones. Los rasgos de carácter que se han mantenido como una norma para los niños y los adolescentes incluyen: la responsabilidad, el coraje, la justicia, la honestidad, el respeto y autocontrol. Por mucho tiempo se ha asumido que tales esfuerzos mejorarían la condición humana, agregarían un significado más profundo a la vida y afirmarían la dignidad de todas las personas. La modestia y la moralidad sexual también se incluyeron entre estos valores ampliamente enseñados, y la postergación de las relaciones sexuales hasta el matrimonio era el estándar esperado de comportamiento.
Pero un cambio cultural significativo en las décadas de 1960 y 1970 –frecuentemente llamado “la Revolución Sexual”– llevó a un amplio cuestionamiento público y a un abandono total de estos valores. Esta ideología defendía que la gente debería ser libre de disfrutar de las relaciones sexuales sin los límites del matrimonio, sin compromiso e incluso sin amor. Los medios de comunicación populares abiertamente promovieron la idea de que tener relaciones sexuales con quien sea, dentro o fuera del matrimonio (o incluso sin tener una relación), es normal y deseable siempre y cuando haya consentimiento mutuo, y se evite embarazos no planificados e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
La nueva libertad sexual no trajo consigo una mayor felicidad como se suponía. Por el contrario, las consecuencias de este dramático cambio de valores han sido profundamente negativas, tanto para las personas como para nuestra sociedad entera.
El aumento de las tasas de divorcio, los embarazos en adolescentes, el aborto y los hogares monoparentales se han convertido en algo común. La creciente marea de ITS, incluyendo aquellas que eran desconocidas para las generaciones anteriores, han alcanzado proporciones epidémicas, a menudo con consecuencias permanentes o incluso fatales.
Ante estas alarmantes estadísticas, organizaciones de salud pública, educación y gobierno han respondido con una serie de mensajes de reducción de riesgos, conocidos también como “Reducción de Riesgo Sexual” (SRR), dirigidos principalmente a adolescentes y jóvenes adultos. El objetivo es disminuir la posibilidad de embarazos no planificados e ITS en la adolescencia, por medio de la promoción de anticonceptivos o métodos profilácticos –especialmente condones– en lugar de abordar integralmente el problema de la actividad sexual prematrimonial en sí.
Existe un constante debate y discusión sobre qué tipo de educación sexual debe recibir la juventud ante estos alarmantes acontecimientos. Específicamente la pregunta es si se les debe enseñar la postergación hasta el matrimonio [Intervención para evitar el Riesgo Sexual (SRA)] o a reducir la posibilidad de un embarazo y el contagio con una ITS, promoviendo el uso de métodos anticonceptivos o profilácticos, especialmente el uso de condones [Intervención de Reducción del Riesgo Sexual (SRR)].
Algunos creen que solo se debe educar a los jóvenes para que reserven la actividad sexual hasta el matrimonio y les preocupa que enseñarles sobre métodos anticonceptivos los vuelva más propensos a tener relaciones sexuales prematuramente (por ejemplo: la educación sexual basada únicamente en la abstinencia). Otros opinan que los jóvenes van a ser sexualmente activos de todos modos por lo que deben ser guiados sobre cómo evitar el embarazo fuera del matrimonio y protegerse de las ITS; por lo tanto, consideran que no es realista la educación para la postergación y que está fuera de sintonía con los tiempos (por ejemplo: Sexo Seguro o Educación Integral de la Sexualidad, SRR).
Para abordar esta cuestión de forma reflexiva, lo primero que se debe tener en cuenta es el público al que va dirigido la educación sexual: los propios jóvenes.
Los estudios han demostrado que el cerebro humano completa totalmente su desarrollo entre los 25 y 30 años. Por lo tanto, nuestros hijos aún no tienen la capacidad neurobiológica para tomar decisiones completamente maduras o sabias hasta los veintitantos años, simplemente porque su sistema límbico (el cerebro emocional) está mucho más desarrollado que su corteza prefrontal (el cerebro racional).1
Ante las emociones y los deseos que los adolescentes experimentan poderosamente durante esta etapa, ellos no tienen la capacidad de evaluar con precisión los riesgos y anticipar las consecuencias de sus acciones.2 Cuando se encuentran en situaciones cargadas de emociones, su sistema límbico más maduro tiende a ganar sobre su (actual) sistema de control prefrontal menos desarrollado, lo que hace que aumenten las probabilidades de que se involucren en comportamientos de riesgo 3.
Debido desarrollo neurobiológico, los jóvenes necesitan la ayuda de padres y profesores o adultos de confianza para aprender a tomar decisiones racionales mediante una orientación repetida, clara y coherente. Los padres, en especial, deben ser los principales encargados de enseñar a sus hijos educación sexual, de acuerdo con sus propios valores familiares (que incluyen las tradiciones de fe, si las hubiera).
Los padres quieren lo mejor para sus hijos, entienden lo que sus hijos están dispuestos a aprender, y son los más indicados para iniciar y mantener con ellos conversaciones continuas sobre la sexualidad en el contexto de una relación segura entre padres e hijos. Contrario a la creencia popular, en una encuesta realizada a 6.500 jóvenes, el 79% de ellos indicó que los padres deben ser la principal fuente de educación sexual, por encima de la escuela (7%), Internet (1%) y los amigos (1%) a pesar de que solo el 13% mencionaba a los padres como su principal fuente de información sobre sexualidad4.
Los compañeros pueden influir significativamente en la conducta sexual de los jóvenes, para bien o para mal. Hay estudios que han encontrado que los estudiantes que tienen amigos que consumen sustancias ilegales o alcohol tienden a aumentar su consumo; pero aquellos que participan en programas entre pares para reducir el consumo de sustancias o alcohol, tienen más probabilidades de reducir su consumo5,6. Lo mismo aplica al comportamiento sexual. De hecho, los jóvenes que perciben que sus compañeros están participando en actividades sexuales son más propensos a practicarlas también,7 y su primer encuentro sexual se produce a una edad más temprana. 8 Este vínculo entre la percepción que tienen los jóvenes de la conducta sexual de sus compañeros y su propia conducta sexual es real, se aplica especialmente en los varones y en diferentes culturas.9
Teniendo en cuenta el desarrollo del cerebro, no es de extrañar que los adolescentes experimenten más ansiedad social al sentirse excluidos (“FOMO” -Miedo a perderse) o al no pertenecer, y pueden comportarse de ciertas maneras para evitar esa sensación. A medida que se vuelven más conscientes de sí mismos en esta etapa, también se preocupan más por lo que los otros piensen de ellos, y esto puede volverlos más vulnerables a ciertos tipos de influencias negativas. 2
Los jóvenes necesitan tener una visión de los beneficios que tendrán al reservar las relaciones sexuales hasta encontrarse en el compromiso de una relación matrimonial. Hay evidencia abrumadora para probar el impacto psicológico positivo y el bienestar para aquellos que así lo hacen.10, 11 Es la libertad de ser verdaderamente conocido y amado en un matrimonio comprometido y para toda la vida, lo que produce nuestro florecer humano.
Los jóvenes necesitan habilidades, estrategias, fuerza de carácter y apoyo para abstenerse de la actividad sexual prematura. Para evitarla, los jóvenes necesitan comprender los peligros y el impacto que la actividad sexual prematrimonial causa en ellos mismos y en los demás en los ámbitos de la salud física, el bienestar emocional y el desarrollo del carácter. Los efectos de la actividad sexual adolescente incluyen embarazo no deseado, ITS, daño emocional y potenciales dificultades en relaciones futuras.
Para que el mensaje que promueve la postergación sexual hasta el matrimonio sea efectivo, no puede basarse simplemente en lemas como “solo di no” o en clases ocasionales de educación para la salud sobre las ITS. Es necesario reforzarlo de diferentes formas en el hogar, la escuela y la comunidad. Las familias, las escuelas, las comunidades religiosas, las organizaciones juveniles, el gobierno y los medios de comunicación deben hacer esfuerzos intencionales, en colaboración conjunta y enfocada en fomentar el desarrollo del carácter de nuestra juventud. Las escuelas que se centran en la educación del carácter de forma coherente e integral generalmente muestran un mejor comportamiento de los estudiantes, una comunidad más cívica y solidaria, y un mejor rendimiento académico.
Incluso las empresas y otros grupos comunitarios deberían invertir en ayudar a los jóvenes a desarrollar el tipo de carácter que les permita convertirse en trabajadores honestos y productivos, en buenos vecinos, en cónyuges y padres cariñosos y en ciudadanos responsables.
Dado que los adolescentes tienden a tener más dificultad que los adultos a la hora de tomar decisiones lógicas en medio de emociones y deseos fuertes, entonces ¿cómo podría la educación sexual ayudar a los jóvenes a evitar que sus poderosos sentimientos sexuales los lleven a tomar decisiones que luego lamentarán?
En vista de las necesidades de desarrollo de los jóvenes, el tipo de educación sexual que mejor les sirve es aquella que los puede equipar, de la mano de su comunidad de compañeros, con información y métodos apropiados para su edad. La educación sexual centrada en la juventud debe orientarse hacia el desarrollo de la inteligencia sexual en los jóvenes, para que puedan tomar decisiones inteligentes que los beneficien a ellos y a los demás tanto a corto como a largo plazo. De hecho, una educación sexual que les permita posponer su primer encuentro sexual, hasta una edad más avanzada en la que puedan comprender por completo las consecuencias de sus decisiones, produciría mejores resultados en los jóvenes.12
Aquellos que abogan por enseñar a los jóvenes a utilizar métodos anticonceptivos están preocupados por protegerlos de las ITS y los embarazos no deseados. Veamos el más común de los anticonceptivos: el condón. ¿Qué tan eficaz es?
Entonces, ¿enseñar intencionalmente a los jóvenes cómo usar condones garantiza su uso constante y correcto, o involuntariamente los alienta a participar en conductas sexuales de riesgo debido a que sus lóbulos prefrontales están subdesarrollados? Hay un fenómeno llamado compensación de riesgos: las personas tienden a bajar la guardia y están más dispuestas a incurrir en conductas de riesgo cuando consideran que la tecnología ha reducido su riesgo.19 Por ejemplo: las personas que usan protector solar tienden a permanecer más tiempo bajo el sol20 ; las muertes relacionadas con el tráfico se incrementaron después de la introducción de leyes obligatorias sobre el uso del cinturón de seguridad.21 La sensación de que se está reduciendo la vulnerabilidad provoca un aumento de la conducta negligente. Un estudio reciente mostró un cambio en las conductas sexuales de riesgo después de 6 meses de tomar la profilaxis de preexposición del VIH (tratamiento preventivo), lo cual puede llevar a una mayor incidencia de las ITS a través de la compensación del riesgo conductual.22
Del mismo modo, la educación sexual que enfatiza y promueve el uso del condón puede, sin darse cuenta, aumentar la actividad sexual (incluyendo múltiples parejas sexuales) y la exposición sin protección (debido al uso incorrecto e inconstante o “descuidado”) entre los jóvenes, en lugar de disminuirla.23, 24
En otras palabras, la educación sexual que se enfoca en el uso de anticonceptivos, unida a la baja capacidad de los jóvenes para evaluar con precisión los riesgos, puede llevar a los jóvenes a:
Tenemos que reconocer que en esta era digital la mayoría de los jóvenes pueden acceder a todo tipo de información de las redes sociales y las plataformas en línea, que son difíciles de regular o censurar, lo que hace muy probable que ellos ya hayan obtenido información sobre los condones, aunque no sea muy exacta o integral.
Por lo tanto, tenemos la responsabilidad de informar a los jóvenes sobre los siguientes aspectos de los métodos anticonceptivos:
Esto debería llevarnos a replantearnos la educación sexual enfocada en el uso de los anticonceptivos.
Cabe destacar que, en lugar de promover el uso del condón, 150 expertos en el tema del SIDA a nivel mundial se unieron para abogar por un enfoque basado en pruebas para prevenir la transmisión del VIH/SIDA, mediante la adopción del método A-B-C (por sus siglas en inglés): Abstenerse, Ser fiel/tener una sola pareja y usar condón24, en ese orden.
La revista británica de medicina, The Lancet25 , publicó: “Los autores de este artículo no creemos que sea una buena política de salud pública que el mensaje sobre el uso del condón tenga exactamente la misma prioridad en la población adolescente, que ni siquiera ha comenzado a ser sexualmente activa, y en la población que trabaja en el comercio sexual. Toda la verdad debe ser comunicada pero los programas de ‘abstinencia plus’ (SRR) deben ser ‘centrados en la abstinencia’, y no solo programas que añaden información sobre el preservativo a la promoción de la abstinencia, poniéndolos al mismo nivel. Esto es crucial para evitar la resbaladiza pendiente de la compensación de riesgos.26”
La educación sobre el consentimiento supone que cuando más jóvenes comprenden lo que significa el consentimiento informado y cómo respetar los límites verbales de su pareja, esto reducirá los casos donde los límites sexuales son cruzados. Si bien es importante enseñar a los jóvenes sobre el consentimiento informado, esto no es suficiente.
Un comportamiento no se convierte en beneficioso para los jóvenes simplemente porque las partes involucradas dan su consentimiento. En la compleja dinámica de las relaciones y las situaciones de la vida real, no se descarta que podamos aceptar algo incluso cuando vaya en contra de nuestro propio juicio. Considerando la falta de capacidad neurobiológica de los adolescentes para tomar decisiones racionales, evaluar los riesgos y predecir las consecuencias de sus acciones, así como sus ansias de aceptación y pertenencia, es posible que ellos accedan a participar en algo que no es objetivamente bueno para ellos o su pareja.
Por consiguiente, una educación eficaz del consentimiento debe tener en cuenta un parámetro objetivo para evaluar si un comportamiento es positivo o perjudicial, y eso hace que la enseñanza de valores sea una parte indispensable en cualquier educación sexual que considere el bienestar integral de los jóvenes. La toma de decisiones en materia sexual debe incluir información objetiva sobre la salud emocional, límites físicos y psicológicos, basados en las virtudes universales de la integridad, el amor y el respeto (por uno mismo y por los demás), así como rasgos de carácter como el autocontrol, la responsabilidad y la resiliencia. Además, debería incluir el derecho de los padres a educar a sus hijos sobre las decisiones y los límites sexuales según sus valores familiares y religiosos.
Entonces, ¿cuál es el enfoque más responsable: enseñar a los jóvenes a reducir el riesgo (SRR) hasta que tengan la capacidad de comprender plenamente sus acciones o a eliminar el riesgo (SRA) dada su etapa actual de desarrollo?
Un enfoque de la educación sexual centrada en los jóvenes y basada en la evidencia implica informar a los jóvenes que abstenerse de toda actividad sexual (hasta el matrimonio) es la forma 100% más segura y efectiva de protegerse de las consecuencias físicas, emocionales y psicológicas negativas que conlleva la actividad sexual adolescente.
En esta etapa de la vida en donde los jóvenes aún no son plenamente capaces de evaluar el riesgo y prever las consecuencias, se les debe enseñar a evitar el riesgo en lugar de reducirlo.
Las personas en estado de embriaguez no pueden tomar decisiones racionales porque sus funciones han sido afectadas por el alcohol. ¿Es más seguro para ellas -y para los demás- enseñarles a usar los cinturones de seguridad correctamente mientras conducen (reducción del riesgo) o instruirlas a que de ninguna manera conduzcan en ese estado (eliminación del riesgo)? Sin duda, estas personas deben saber sobre los cinturones de seguridad, pero lo más responsable es educarlas para que no conduzcan si han bebido alcohol.
Como adultos -padres y/o educadores- es nuestra responsabilidad asegurarnos que nuestros niños/jóvenes eviten por completo el riesgo sexual. Son demasiado valiosos para nosotros como para permitirles arriesgar sus vidas y su bienestar sexual.
Dado que los desafíos de salud mental que enfrentan los jóvenes de hoy en día van en aumento,27 la postergación nunca ha sido una opción tan importante y sexualmente inteligente para la juventud. No solo es una manera segura de prevenir las ITS y los embarazos, sino que también protege su bienestar emocional y mental.
Los químicos que se liberan en el cerebro durante la actividad sexual crean lazos emocionales entre la pareja que tiene relaciones sexuales. Romper estos lazos puede llevarlos a la depresión y dificultar el desarrollo de vínculos con otra persona, como con su cónyuge en el futuro.29
A pesar de que el divorcio está en aumento, los jóvenes todavía tienen grandes aspiraciones respecto al matrimonio y a formar una familia; 8 de cada 10 jóvenes solteros aspiran a casarse y tener hijos.32 Por lo tanto, se debe informar a los jóvenes que la abstinencia sexual hasta el matrimonio puede aumentar sus posibilidades de disfrutar una mejor calidad de vida y un mejor matrimonio.
Respecto a la postergación sexual y a un futuro matrimonio:
Hay quienes consideran la postergación sexual como un concepto arcaico, y afirman que enseñar a los jóvenes la postergación hasta el matrimonio no es realista, ya sea a causa de las hormonas, el entorno familiar, las circunstancias coyunturales o las experiencias previas. Sin embargo, los hechos indican lo contrario.
Se ha comprobado que los programas de educación sobre la abstinencia, bien diseñados y ejecutados, retrasan la iniciación sexual, reducen la actividad sexual temprana33, y disminuyen significativamente la actividad sexual de los adolescentes a largo plazo.34
Los estudiantes tienden a pensar que la permisividad sexual de sus compañeros es algo común, y los estudiantes sexualmente activos usan esta percepción errónea de la prevalencia de la actividad sexual entre sus compañeros para justificar su propia permisividad sexual; pero en realidad, la mayoría de los encuestados tenían actitudes sexualmente conservadoras.35 En otras palabras, la abstinencia sexual puede ser más habitual de lo que pensamos y una expectativa más realista de las actitudes y conductas sexuales de los jóvenes. Los estudios sobre la educación en abstinencia, especialmente con promesas de abstinencia juvenil, también mostraron un mejor rendimiento académico.36
Sin Excusas promueve la abstinencia hasta el matrimonio (SRA) como la mejor y más saludable decisión sexual para todos. De hecho, este es el mismo mensaje que se enseña universalmente en relación con otras conductas de alto riesgo que incluyen fumar, beber alcohol, el uso de drogas ilícitas y la violencia; abstenerse de todas las conductas de alto riesgo, incluida la actividad sexual prematrimonial, protege nuestro futuro y nos da mayor libertad para buscar amistades, metas, sueños y una salud óptima.
Y para aquellos jóvenes que han sido sexualmente activos en el pasado, ayudarlos a vivir una (re)dedicación a la abstinencia sexual puede ser muy empoderador y proporcionarles una nueva libertad sexual.
Sin Excusas cree que la mejor forma de abordar la educación sexual hoy en día es desarrollando la inteligencia sexual de nuestra juventud. La educación sexual basada en la investigación, responsable, pertinente y realista es la que toma en cuenta la etapa de desarrollo de los jóvenes y sus necesidades, de manera que puedan recibir la mejor guía, adecuada para su edad y le permita tomar decisiones sexualmente inteligentes. Implica enseñarles a adoptar el enfoque de evitar o eliminar riesgos. Este enfoque conduce finalmente a los mejores resultados para la salud y el bienestar de nuestros jóvenes a corto y largo plazo.37
Si bien la postergación y la pureza sexual fueron fácilmente aceptadas e incluso reforzadas en los años 80 y 90, en estos días ya no es un mensaje sencillo porque nuestros jóvenes son bombardeados con diversas opiniones sobre la sexualidad. Hay una mayor aceptación de comportamientos que antes se consideraban inmorales; tales como el sexo prematrimonial, la convivencia, ver pornografía, la fluidez de género e incluso las relaciones poliamorosas (relaciones abiertas íntimas o románticas entre una persona y varias personas a la vez).
Además, las principales fuentes de noticias y expertos39 informan constantemente sobre los fracasos de la educación para la postergación.40 Antes de dejarnos abrumar por estos informes, hay que saber que siempre existe un sesgo personal y político cuando se trata de una investigación de este tipo. De hecho, muchos de estos informes admiten que los programas dedicados exclusivamente a la postergación han tenido un impacto positivo y contamos con investigaciones que lo prueban.37
Sin embargo, la educación para la postergación y la pureza sexual por sí solas son insuficientes. La Dra. Juli Slattery dijo: “Ninguna forma de ‘educación sexual’ va a impedir que los adolescentes se involucren en actividades sexuales. Vivimos en un mundo donde la experimentación sexual, ver programas sexualmente explícitos y consumir pornografía se han convertido en normas aceptadas. Tenemos una cultura sexual permisiva y explicita dirigida a los adolescentes y adultos jóvenes. Si a esto añadimos el impacto de los teléfonos inteligentes, la tecnología del streaming y el retraso del matrimonio, lo que tenemos es una receta tóxica que parece prácticamente imposible de enfrentar.”
debemos mantener una enseñanza de calidad, basada en investigación documentada, responsable, relevante y realista, y alejarnos de una presentación basada en el miedo y la vergüenza. Los programas sobre la postergación han impactado positivamente a muchos jóvenes porque no estamos simplemente enseñando la postergación sexual hasta el matrimonio y retrasando las actividades sexuales, sino empoderando a los jóvenes para que visualicen su futuro con metas a largo plazo, formen rasgos de carácter positivos y desarrollen relaciones saludables. Si bien estos programas no lo abarcan todo, sin duda ayudarán a incrementar las posibilidades de tomar decisiones saludables y crear relaciones saludables, lo cual también aumenta las posibilidades de tener familias fuertes y matrimonios sólidos, que constituyen el recurso más esencial para la construcción de la nación.
También tenemos que evitar la confusión y la desilusión causadas por los mensajes que algunos programas de educación utilizan para promover la abstinencia prometiendo un “gran sexo” y un matrimonio feliz; o que su sexualidad (como si se tratara de un botón de “encendido/apagado”) debe permanecer desactivada hasta que se casen; o que las consecuencias del sexo prematrimonial son irreversibles (enseñanza basada en el miedo); o que la pureza es un problema solamente para los solteros.
La presión y las luchas de la pureza sexual son más complejas que simplemente abstenerse de tener relaciones sexuales. La pureza sexual es más que solamente lo que haces, ¡es lo que eres! Se puede expresar por lo que haces con tu cuerpo (absteniéndote del sexo) pero en última instancia está arraigado en tu mente, tu corazón y tu alma. Nuestras tentaciones no nos definen. Tenemos que enseñar a los jóvenes que, aunque no podemos controlar todo lo que ingresa a nuestra mente, sí podemos decidir qué se queda.
La postergación y la pureza sexual siguen siendo un mensaje importante. El verdadero valor que tiene la decisión que toman los jóvenes no se encuentra en la recompensa que puede brindarles un gran matrimonio y un buen sexo en el futuro. La recompensa vendrá en la formación de su carácter, su autoestima e identidad que les permitirá empoderarse para decirle no a influencias negativas, a conductas riesgosas, incluso a relaciones sexuales antes del matrimonio. La pureza sexual está arraigada en una comprensión más profunda de quién eres.
Tú eres único, como hombre o mujer, completo, valioso, con características únicas, creado para tener relaciones saludables.
Animamos a los jóvenes a firmar la tarjeta de compromiso como un símbolo externo de su compromiso con la postergación y la pureza. Un estudio longitudinal realizado en Malasia41 ha demostrado que casi el 92% de los encuestados que firmaron la promesa de abstinencia, ¡la han mantenido luego de 7 años! Los datos positivos muestran que, con la concienciación, el conocimiento y un desafío amable, los jóvenes pueden ser empoderados para tomar decisiones sabias, y que la promesa de la postergación es un mecanismo simple pero poderoso para ayudarlos a actuar y seguir adelante con la elección que han hecho.
Sin embargo, una tarjeta de compromiso y cualquier programa a corto plazo no están completamente equipados para ayudar a nuestros jóvenes a navegar entre las presiones internas y externas que enfrentan. Necesitamos padres, mentores, interlocutores en los ministerios de jóvenes y en las escuelas para seguir enseñando y modelando principios positivos que ayudarán a nuestros jóvenes a desarrollar inteligencia sexual y a empoderarse para tomar decisiones bien informadas y fundamentadas que les permitan vivir la vida entera sin arrepentimientos ni excusas.
El currículo de Sin Excusas® llegará a ser mucho llegará a ser mucho más impactante en los adolescentes si se involucra a los socios en el mensaje. Si un mensaje que promueve la postergación sexual hasta llegar al matrimonio va a ser efectivo, no puede quedarse simplemente en la consigna de “solo di no” o de talleres de prevención de ITS. Debe ser multidimensional y reforzado en una variedad de formas por un período de años, tanto en el colegio como en el hogar. Las familias, colegios, comunidades de fe, organizaciones juveniles, gobierno, comercio, medios de comunicación deben de hacer esfuerzos enfocados, intencionales y colaborativos para fomentar el desarrollo del carácter del joven, de manera que ellos puedan convertirse en trabajadores honestos y productivos, buenos prójimos, cónyuges y padres comprensivos, y ciudadanos responsables.
Si usted es un padre de familia preocupado, un educador o alguien que trabaja con jóvenes, aquí hay algunas formas en las que todos pueden desempeñar un rol:
Nadie conoce a su hijo como usted y ningún “experto” puede comunicar sus valores mejor que usted mismo.
Los adolescentes desean sentir que sus padres comprenden lo que ellos están atravesando. La conexión entre padres e hijos, junto con expectativas de comportamiento claramente establecidas, han demostrado ser un factor clave para reducir toda forma de actividad de alto riesgo.42
Es de suma importancia que ambos, padres de familia y educadores, estén preparados para proporcionar respuestas sólidas a las preguntas difíciles pero legítimas que los adolescentes puedan hacer sobre la sexualidad, el amor y las relaciones interpersonales, de manera que promuevan decisiones bien razonadas, valores positivos y en última instancia, un futuro saludable.
No es poco común encontrar que cuando las escuelas o colegios emprenden la formación del carácter de manera enfocada, consistente y comprensible, la conducta del estudiante mejora, la escuela o colegio se convierte en una comunidad más cortés, y el rendimiento académico mejora.
Sin Excusas enseña que la actividad sexual prematura es destructiva tanto para uno mismo como para los demás. Representa una grave amenaza para la salud física de los jóvenes, incluyendo el embarazo en la adolescencia y sus consecuencias (niños teniendo hijos, millones de adolescentes abortando alrededor del mundo cada año), las ITS y posibles consecuencias en la salud a largo plazo como la pérdida de la fertilidad.
Mientras que los condones pueden reducir algunos de los riesgos físicos de la actividad sexual prematura, algunos riesgos serios de salud permanecen. Sin importar la orientación sexual o quién es nuestro compañero, la mejor manera para que la gente joven evite el SIDA y otras ITS, es la de abstenerse de las relaciones sexuales hasta que se comprometan en una relación matrimonial monógama fiel y mutua.
Por lo tanto, Sin Excusas® aborda la pregunta de “¿qué tan lejos es muy lejos?” al dar directrices claras para ayudar a los jóvenes a marcar los límites en la intimidad física.
Las relaciones sexuales involucran más allá que el cuerpo físico; involucra a la persona entera, y de forma multidimensional: mente, cuerpo, alma y espíritu. En consecuencia, los efectos destructivos de la actividad sexual de los adolescentes incluyen daño emocional y potenciales dificultades en sus relaciones futuras.
Las relaciones sexuales temporales y la actividad sexual de personas no casadas conllevan consecuencias psicológicas negativas. El sexo seguro no protege contra los efectos emocionales de la actividad sexual prematrimonial. Las consecuencias de la cohabitación, el acto de vivir juntos como una fase de prueba del matrimonio o por conveniencia, socava el ingrediente necesario para los matrimonios fuertes: el compromiso.
Sin Excusas® enseña a las personas jóvenes el significado del amor, el cual es más que un sentimiento, es el compromiso de cuidar uno del otro más que de uno mismo. Las relaciones sexuales no son lo mismo que el amor, de hecho, esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales puede ser una señal de amor verdadero y contribuye a una relación estable y madura. Un componente clave de la educación respecto a las relaciones es enseñar los límites y desarrollar en los adolescentes destrezas para resistir la presión de grupo para que se involucren en actividades sexuales y en otras conductas de alto riesgo.
La conducta sexual se determina por los valores y no solo por el conocimiento. Por esto, Sin Excusas® educa a los jóvenes acerca de las dimensiones morales de la conducta sexual y les proporciona las habilidades, las estrategias y la fuerza de carácter para aplicar los valores éticos fundamentales de respeto, responsabilidad y autocontrol en la vivencia de su sexualidad.
Sin Excusas® ayuda a desarrollar en los jóvenes el razonamiento ético necesario para reconocer que tener relaciones sexuales con protección no lo convierte en un acto responsable. Equipa a los jóvenes ayudándoles a tener inteligencia en el consumo de los medios de comunicación, desarrollando su capacidad de pensar en forma crítica para poder filtrar los mensajes que retratan una imagen equivocada del amor, las relaciones y el sexo en los diferentes medios. Enseña el significado de la castidad, que va más allá de el solo hecho de no tener sexo (el acto físico), sino que se trata de un estilo de vida que abarca la pureza de la mente, el corazón y el cuerpo.
El currículo lleva a la reflexión, utiliza datos cuidadosamente interpretados y el razonamiento ético para guiar a los adolescentes a tomar decisiones correctas respecto al sexo. Les enseña a los jóvenes, como un principio, que es moralmente irresponsable tomar riesgos serios e innecesarios, tanto para el propio bienestar físico, emocional o espiritual como para el de la otra persona a través de la actividad sexual prematura. Se les enseña a los adolescentes habilidades para que puedan tomar decisiones que sean congruentes con sus valores y alineadas al buen carácter, incluso ante la presión de sus compañeros y la influencia de los medios.
Más importante aún, ayuda a los jóvenes a tomar decisiones saludables teniendo en cuenta su futuro. Si cuentan con metas a largo plazo y una visión del matrimonio, tienen razones para reservar su intimidad sexual para la persona con la que desean compartir el resto de sus vidas. Se les enseña cuáles son las recompensas de la espera, tanto inmediatas como futuras, y que vale la pena esperar por todas las cosas buenas.
“El mejor momento para plantar un árbol es hace 20 años. El siguiente mejor momento para hacerlo es ahora.”
Proverbio Africano
Nunca es tarde para que una persona joven tome la decisión correcta de reservar su sexualidad hasta el matrimonio. A través de este programa, usted tendrá la oportunidad de llevar a los adolescentes a un viaje donde esperamos que encuentren verdades que los guíen a un nuevo y mejor destino, para vivir la vida Sin Excusas.
¡Presentar los talleres de Sin Excusas® cambia vidas!
El programa no solo reta a los estudiantes, también lo reta a usted. La gente joven constantemente está viendo si los propios adultos mantienen y defienden los principios que reflejan un compromiso filosófico y profesional de abstinencia hasta llegar al matrimonio.